Teatro: Imperium, de la Fura dels Baus
Octubre 19, 2007 por pirosan
La Fura dels Baus estuvo la semana pasada representando Imperium en Gijón y ya que pasaban por aquí aprovechamos para ir a verlos. La verdad es que en principio teníamos nuestras dudas puesto que es una representación un tanto diferente. Todo ese rollo del teatro interactivo, tener que ver la obra de pies y la crítica al imperialismo la verdad es que hacía que me temiera lo peor. Al final acudimos, a fin de cuentas hay que verlo para poderlo criticar, y como por internet no existe más información que las típicas notas de prensa escritas por la propia Fura, voy a contar lo que me pareció.

Lo primero que llama la atención es que la obra en lugar de representarse en un teatro se desarrolla en espacios cerrados muy grandes como por ejemplo naves industriales, en Gijón fue en un pabellón del recinto ferial. Al llegar al pabellón lo que más sorprende es que no hay un escenario con lo cual no sabes muy bien donde ponerte. Al final vale más no preocuparse por eso, la obra se reprenta casi todo el tiempo entre el público así que los actores acabarán llegando a ti.
Cuando comienza la obra…
Cuando comienza la obra la gente todavía está un poco desubicada, todo el mundo está apelotonado dentro del pabellón sin saber muy bien a donde mirar, cuando de repente comienzan a sonar unas campanas. Las actrices irrumpen de forma violenta, a la vez que comienzan a sonar unas sirenas de alarma. Corren entre el público apartándolo violentamente, van sin ninguna dirección gritando desesperadas, algunas de ellas producen explosiones en medio de la gente. Todo se desarrolla de forma rápida y violenta, con una iluminación escasa que contribuye a aumentar el desconcierto de la gente. El acto finaliza con la aparición en escena de unas estructuras piramidales que se harán hueco (literalmente) en medio del público.
Tras la escenificación del miedo, comienzan los discursos. Desde estas estructuras tres personajes intentarán convencer al público con sus discursos. Esta parte es mucho más relajada y nos permite movernos por el escenario atendiendo a los diferentes discursos.
Hasta este punto, al menos para mí, la obra es un poco confusa. Después de la tensión y el miedo inicial, el segundo acto es demasiado “relajante”. El hecho de poder moverte libremente por todo el escenario y el cambio de luces creo que no ayuda demasiado al objetivo del segundo acto: mostrar discursos grandilocuentes, intentar convencer por medio de la exageración o la distorsión para ganar adeptos a su causa. Si bien las actrices están excelentes, como durante toda la obra, la escenificación del discurso imperialista podría haber sido de otra manera.
A partir de aquí la obra crece en violencia, en los tres siguientes actos se escenifica la domesticación, la transformación y la muerte total. En la representación dos intructuras dominarán a sus alumnas y las convertirán mediante el uso de la violencia. En este acto se puede ver como las instructuras golpean a sus alumnas desde las pirámides que ellas mismas son obligadas a transportar. Decir que la representación también se realiza en medio del público y que en cierta manera ellos también son domesticados, las pirámides parecen moverse sin reparar en que hay gente delante, lo cual obliga al público a desplazarse haciendo que en muchas ocasiones el espacio sobrante sea tan pequeño que la gente quede aplastada.
Como decía los tres actos tienen más continuidad que los dos primeros, una vez finalizada la domesticación, que termina con el apaleamiento de unos muñecos de paja, comienza la transformación. Para escenificar esta transformación las alumnas se situan en un escenario elevado se desnudan y cubren su cuerpo con harina, tal y como se ve en la imagen. Una vez finalizada la transformación se revelan contra sus intructoras.
La lucha, simbolizada por la toma de las pirámides, finaliza violentamente cuando matan a una de las instructoras y la cuelgan. Esta para mi es la mejor parte de la obra, resulta sorprendente ver a las actrices desnudarse y cubrirse con pintura, de hecho fue gracioso porque automaticamente todo el mundo paró de hacer fotos, pero cuando terminan y comienza el ataque a las instructoras la violencia es tal que olvidas que están desnudas. La verdad es que las actrices están muy bien en todo momento y su condición física es envidiable, es una obra bastante física, pero el momento máximo es cuando “cuelgan” a la instructora. Le colocan un arnés y la suben a una grua, que la paseará por todo el escenario, es decir entre el público, mientras sube y baja violentamente. Impresiona mucho ver a la instructura volando por encima del público mientras grita desesperada hasta el momento de su muerte.
Como cabía esperar una vez muerto el poder establecido, comienzan las luchas entre las alumnas. Al final las diferentes partes de la pirámide se juntan en el centro del escenario y los alumnos luchan por ocupar el vacío de poder existente. Esta lucha por el dominio es la que produce la destrucción definitiva con la que termina la obra.
Conclusiones:
- La obra en general está bastante bien, resulta un poco molesto tener que estar de pies y los tumultos que se forman, pero lo cierto es que sería bastante difícil transmitir las sensaciones que transmite la obra estando sentado en una butaca.
- La idea de utilizar sólo actrices es muy acertada. Hay que tener en cuenta que apenas hay diálogos en toda la obra, por lo que la expresión es muy importante para transmitir las sensaciones. Unos actores no hubieran transmitido la maldad de la misma forma que las expresiones que consiguen las actrices. Será cosa de ser mujer digo yo
- Al final de la obra los actores lanzan todo tipo de “productos” al público, por ejemplo agua, harina y una especie de engrudo. Está bien y ayuda a meterte dentro de la obra, pero no se si la gente que salió mojada o manchada le habrá hecho mucha gracia. De todos modos la gente ya sabía a lo que había, incluso hubo gente que se llevó el chubasquero.
- De nuevo resaltar la excelente actuación de las actrices y el grado de interactuación con el público. Se agarran a la gente, piden auxilio desesperadamente y en general hacen que la gente participe de su dolor. Es un gran acierto.
- Para concluir decir que el montaje está bien, tiene que ser muy complicado preparlo todo sabiendo que en todo momento va a haber gente en medio del escenario. Su gran éxito es conseguir que los espectadores sientan la violencia sin poner en peligro real a nadie.
Nota: Las fotos son de elcomerciodigital.com


Hay que reconocer que es un grupo reaklmente bueno…
Saludos desde http://mamarrachi.wordpress.com
Hola a todos,
aunque sé que voy contra corriente, tengo que decir que el espectáculo me parece bastante malo. La idea de hacer interactuar al público obligatoriamente, incluso contra su voluntad, lejos de parecerme acertada, la encuentro grotesca y prepotente. Porque más que una interactuación, es un sometimiento de los actores hacia el público. La mayor parte del tiempo te la pasas huyendo de las estructuras móviles, porque no tienen ningún reparo en arrollarte. Después te mojan, te manchan, te espurrean todo tipo de cosas, para transmitir una violencia que no sé con qué derecho ejercen contra el espectador sin darle opción alguna. Yo me pregunto: ¿qué hubiera pasado si, contagiado de ese clima de extrema violencia, se me hubiese ocurrido darle un puñetazo a una de las actrices (a la instructora colgada, por ejemplo)?¿Ellos lo hubieran considerado también interactuación del público? No lo creo, la verdad.
Y todo para contar una historia más que trillada, como es la crítica al imperialismo, con un guión tremendamente escueto, sin aportar nada nuevo al respecto. Por eso, ante el escaso contenido del mensaje, optan por abusar del recurso de la integración del público en el espectáculo.
Eso sí, como en todos estos espectáculos alternativos, no pueden faltar desnudos femeninos. Al menos, eso sí es de agradecer.
Hola Antonio,
tienes razón en lo que dices, el teatro alternativo a mi tampoco es que me guste en exceso, considero que para contar esta historia con un escenario “clásico” sobraba.
Dicho esto, si que hay ciertas cosas que están bastante bien, por ejemplo la sensación de incomodidad que comentas para mí era parte de la obra, estaba buscada a propósito, como también lo estaba esa sensación de impotencia, de ser destinatario de la violencia y no poder responder a ella. Para ellos esa violencia es la esencia del imperialismo y así lo intentan reflejar.
Respecto al guión pues tienes razón, aunque ya la vi hace tiempo la verdad es que no recuerdo que hubiera grandes diálogos ni se aportaran nuevas ideas. El peso de la obra recae sobre la escenografía y al no existir un guión demasiado definido, parece que las interpretaciones quedan a gusto del espectador. Supongo que es otra forma de hacer teatro
De todos modos, como tu bien dices, ir al teatro para que te escupan, te mojen y te persigan… no estoy del todo seguro de si merece la pena, o al menos si era necesario para reflejar su idea del imperialismo