La banalización del consumo de drogas
Marzo 5, 2008 por pirosan
Leo hoy en El País:
Naciones Unidas ha lanzado una llamada de atención, en particular dirigida a los medios de comunicación, por el trato indulgente que se dispensa a los famosos que abusan de las drogas. Para el Panel Internacional para el Control de Narcóticos (INCB, en sus siglas inglesas), la agencia de la ONU para las drogas, esa indulgencia envía un mensaje equivocado a los jóvenes, según publica en su informe anual, en el que, además, pide a los gobiernos que se centren más en la persecución de los grandes narcotraficantes y no tanto en los pequeños camellos.
Y lo cierto es que tienen mucha razón, pero que nadie se piense que sólo se refieren a Paris Hilton y Britney Spears, aquí en España también tenemos nuestro propio producto autóctono.
Aquí se tiene mucha permisividad con el consumo de drogas. Se trata de un hábito que desde ciertos sectores de la sociedad se quiere asociar con la libertad de poder elegir, de ir contra corriente. Como si por ser artista fuera necesario que te drogaras, como si fuera parte de tu propia imagen, canalla y trasgresora.
La gente no ha cambiado su percepción sobre el consumidor de drogas. Cuando vemos un yonki por la calle lo miramos con desprecio, un desecho de la sociedad. Pero cuando vamos a un concierto de Sabina, comentamos entre risas lo bien que componía cuando se drogaba, trivialización absoluta de un problema real, que simplemente no queremos ver.
Por seguir con el mismo ejemplo, comenta Sabina que ama las drogas pero odia a los drogadictos, como si ambos problemas pudieran separarse, como si drogatas sólo fueran los yonkis de los parques, los que vemos por ahí tirados con el cartón de vino y la mirada perdida. Pero lo mejora cuando se pone a dar consejos a la muchachada con perlas como la siguiente:
“Dejé la coca hace cinco años y medio radicalmente, sin el menor trauma y sin terapias. En España es una cosa tan mala que es fácil dejarla, pero aquí (entre risas) es más jodido, porque es mejor (la cocaína)”, aseguró Sabina, que calificó a la droga en España como “matarratas”
Supongo que para un tío como Sabina, que lo tiene todo en la vida, que no le falta dinero ni amigos para que lo apoyen, dejar las drogas será fácil. Y aún así no me creo que haya sido un camino de rosas. En el caso de que ahora esté completamente limpio, si quiere castigarnos con sus declaraciones, debería dedicarse a explicar que ser adicto durante 20 años es tema serio y no dedicarse a hacer apología del puedo dejarlo cuando quiera.
La mayoría de la gente le ríe este tipo de gracias, que grande eres Sabina y todo eso. Pero me resultaría curioso ver como esa misma gente que cambia de acera al ver a un drogadicto por la calle, esa misma gente que mira con desconfianza a los chavales del centro reto, luego se van tan contentos a un teatro y escuchan con admiración este tipo de payasadas.
Son las dos caras de un mismo problema
Comparto tu repulsa a la doble moral de una sociedad que no se atreve a prohibir el tabaco y el alcohol, dos sustancias que generan más adictos que cualquier otra droga “dura”. Yo tengo amigos de 30 años al borde del alcoholismo y compañeros de trabajo con los pulmones destrozados.
Me parece ridícula la gente que consume y que utiliza el argumento de “yo puedo dejarlo cuando quiera” como forma de auto engaño. Creo que cada cual tiene derecho a hacer con su vida lo que le dé la gana mientras no haga daño a nadie. Hay personas que prefieren vivir 30 años a tope que toda una vida de mediocridad. Muy respetable. Todos tenemos que tomar decisiones así más tarde o más temprano. Las drogas son un viaje a Marte sin billete de vuelta. Hay gente que lo emprendería sin dudarlo. Pero hay que afrontarlo siempre con la seriedad que merece. Ese billete sólo de ida es la única forma de tratar el tema de la droga, y cualquier otro punto de vista (”puedo dejarlo”/”no son tan malas como dicen”/”fueron solo un par de veces”
es un fraude para con los demás pero, peor aún, para con uno mismo.
Llevo oyendo esa excusa durante más de 30 años. U otras del mismo corte como “la droga no me domina, yo domino a la droga”. Las suelen pronunciar personas que necesitan justificar sus recaídas. Y es cierto que, como en casi todo, hay límites y medidas de uso y consumo. Y no todas las drogas son iguales. Ni los pasos a seguir tampoco.
En ref. a lo apuntado sobre alcohol y tabaco, no es lo mismo un par de cañas o dos vinos que 2 cubatas. No es lo mismo una botella de vino entre cuatro que una botella de ron entre cuatro. Lo mismos ejemplos podrían decirse del tabaco. Pero…
Opino, y puedo estar equivocado, que para combatir el tabaco se necesita tolerancia cero. Porque sólo un par de cigarrillos al día es tabaquismo. Mientras que el consumo moderado o leve de alcohol no implica alcoholismo.